lunes, 1 de diciembre de 2008

Iglesias de San Nicolas de Bari

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Sede de la Hermandad Sacramental San Nicolas (La Candelaria).-

San Nicolás de Bari, es uno de los escasos Santos, venerados tanto por los latinos, como por los ortodoxos griegos. su sobre nombres es "El Magno", y sus supuestas reliquias están en una iglesia de Bari.

Con respecto a sus orígenes hay quien dice que en su solar se construyó un templo consagrado a Hércules. Otros aseguran que el templo primitivo es del siglo XV, y así , afirman que los cimientos de la torre fueron levantados en 1492.

La leyenda ha afirmado que la Iglesia de San Nicolás se levanta donde había una cueva romana en la que habitaba un demonio. También cuenta la leyenda que en sus orígenes pudo ser un templo visigodo y posteriormente mozárabe. Pero lo mas seguro es que su fundación sea de la época de Fernando III, momento en que, hacia el 1267, en la zona de la llamada Cabeza de Malos se dio a Don Rodrigo Alonso, hermano ilegítimo de Fernando, unos solares en la zona interior de la judería.

La primitiva Iglesia de San Nicolás debió de ser similar a las demás de construcción gótico-mudejar que hay en la ciudad (Omnium Sanctorum) . Posteriormente debió de arruinarse a principios del XVI. El templo que se alza en la actualidad es obra del siglo XVIII, y poco datos existen acerca de los dos conjuntos que existieron anteriormente.

El edificio actual fue construido a mediados del siglo XVIII, siendo bendecido en el 1758 por parte de Don Pedro del Campo. El nuevo templo fue costeado por un rico comerciante y feligrés llamado Juan de Castañeda. A lo largo de la historia no ha sufrido ningún desperfecto considerable por lo que ha llegado a nuestros días en buen estado de conservación.

El exterior del templo es de gran sobriedad, donde destaca la fachada principal, que da a la calle Muñoz y Pabón. Allí, sobre un sencillo paramento, se levanta la portada pétrea.

Es adintelada y está enmarcada por medio de pilastras toscanas adosadas. Sobre el dintel se levanta un frontón partido, en cuyo centro se dispone una hornacina en la que se cobija una escultura de San Nicolás.

Esta se remata por una cruz patriarcal, que hace alusión a la condición episcopal del Santo titular. Sobre esta zona se levanta una torre, de pequeño tamaño que consta de un único cuerpo que se remata con una techumbre adintelada.

Es una de las escasas torres sevillanas no rematadas con chapitel. En la parte baja hay sendos retablos cerámicos de los titulares de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Nuestra Señora de Candelaria. Ambos son de finales del siglo XX.

En la zona del Evangelio del templo se levanta una portada lateral. Esta es similar a la principal. Una puerta adintelada, enmarcada por pilastras y rematada por medio de una simple hornacina, en donde se cobija una escultura pétrea de Nuestra Señora del Subterráneo, también de piedra.

Ya en el interior, su planta presenta cinco naves levantadas sobre 18 columnas de mármol rojo, y cubiertas con bóvedas de cañón. Las paredes del templo aparecen recubiertas totalmente por retablos, ofreciendo un espectáculo de ornamentación plena, pocas veces igualado en el ámbito del arte barroco sevillano.

En el presbiterio, se levanta el retablo mayor de estilo barroco del S.XVIII.
Presenta una escultura de San Nicolas, en su hornacina principal y de san Pedro y San Pablo en los laterales. En el ático figura una Inmaculada. Las paredes están decoradas por pinturas murales que describen escenas de la vida de San Nicolás de Bari. Junto al presbiterio magníficos ángeles lampadarios de mediados del XVIII.

Añadir imagen
En este altar contemplamos también a la Virgen del Subterráneo, se dice que esta escultura era de la época de San Leandro (visigodos-Recaredo, siglo VI), y durante la invasión musulmana fue escondida en una antigua cueva, llamada de Hércules.

Tras la conquista de la ciudad por Fernando III, fue hallada milagrosamente , siendo venerada en la boca de la cueva, hasta que se la trasladó al altar de la Iglesia de San Nicolás. Por haberla encontrado enterrada, se la llamó del Subterráneo.

En la zona de la Epístola (Dcha.):

En la nave lateral, el primer retablo y capilla, es la dedicada a la Virgen de Fátima, siendo la titular moderna mientras que el retablo es barroco de la segunda mitad del XVIII. Del mismo momento son las esculturas de los santos Joaquín y Ana, que hay en las calles laterales.

La Capilla de San Agustín
. Posee retablo del XVIII decorado con estípites. En la parte inferior hay escultura de San Roque, mientras que en la superior se halla la efigie de san Agustín, y a los lados efigies de San Fernando y San Hermeregildo
Las pinturas laterales representan la Muerte de San José, El Sueño de San José y el Taller de Nazaret, atribuidas a Pedro Tortolero del siglo XVIII.

Capilla de Santa Bárbara. En un retablo del XVIII se enmarca la imagen de Santa Bárbara. En el ático se encuentra San Antonio de Padua, y en las calles laterales Santa Lucía y la Magdalena.

El siguiente altar es neoclásico, de principios del XIX, en cuyo centro se venera escultura de vestir de Nuestra Señora de Gracia , pieza de mediados del XVIII. Esta efigie es patrona de la localidad sevillana de Carmona. A los lados están los Santos Patrones de los zapateros, los Santos hermanos Crispín y Crispiniano.


El último altar de esta nave izquierda está dedicado a la Santísima Trinidad, obra de 1758. arriba figura escultura dieciochesca de la Inmaculada, San Francisco de Asís y San Benito de Palermo.




Las dos últimas capillas de esta nave (situadas en la zona hastial) son las de San Carlos Borromeo, del siglo XVIII, con efigie en el centro del titular.


La de San José, con retablo también del XVIII.En el centro se aposenta la soberbia escultura del titular, realizada por Francisco Antonio Gijón en el 1678. A este artista se le atribuye la Santa Rosa de Lima, que hay a un lado, mientras que es anónima Santa Catalina de Siena, del lado contrario.





En la zona del Evangelio (Izda.)

Pasando por delante del Presbiterio, llegamos a la zona hastial de la zona del evangelio.

La capilla cabecera de la nave izd. del retablo mayor es de Nuestra Señora del Patrocinio de estilo barroco del S.XVIII, a ambos lados de la Virgen figuran las imágenes de Santo Domingo de Guzmán y San francisco de Asís. En los muros laterales, aparecen pinturas de la misma época que el retablo, representan la Intercesión de la Virgen del Patrocinio.






A continuación, La Dolorosa, de candelero, flanqueada por dos arcángeles, en la parte inferior esculturas modernas de la Milagrosa y San Expedito. imagen de la Dolorosa y retablo son del S.XVIII.

En el muro de la derecha del templo encontramos un retablo neoplásico de principios del S.XIX, posee en su centro una escultura de la Virgen con el Niño del S. XVII.



En la sacristía se conserva una buena pintura atribuible Juan de Espinal que representa a San Carlos Borromeo dando la comunión a los apestados de Milán, se considera una de las mejores obras de este artista, fechado en 1760.





En el muro izquierdo de la iglesia encontramos el altar neoclásico dedicado a Santa Rita. A Ambos lados de la imagen se sitúan San Antonio de Padua y San Isidoro.


En la zona central hay un lienzo en el que se representa una piedad del S. XV, repintada a mediados del S. XIX. Junto a este altar hay un retablo neobarroco, en cuyo centro se venera una escultura moderna del Sagrado Corazón.







La siguiente capilla es la Sacramental. Es de planta rectangular y se ornamenta por medio de un altar neobarroco, en cuyo centro se halla la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud, atribuida a Francisco de Ocampo (Nazareno del silencio o el de la Cruz al Hombro/Salud de Carretería) y realizada entre 1612 y 1615 (Pedro Roldán 1650). Representa el momento en el que Cristo se incorpora de una caída, está solo y lleva la cruz a cuestas.

Es talla reducida, de 1´30 metros y fue restaurada por Francisco Arquillo en 1979. Destaca por no ser imagen de vestir ya que tiene tallada la túnica , que junto con cabeza y manos conforman un solo bloque. Fue el antiguo titular de la desaparecida cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Antigua, Siete Dolores y Compasión. Siendo la escultura trasladada aquí en 1880 se le cambió la advocaión (de Jesús Nazareno) por la de (Jesús de la Salud), en recuerdo del titular de la Hermandad de los Gitanos, que residió en esa Capilla anteriormente.

En el mismo altar se halla la imagen de Nuestra Señora de la Candelaria, tallada por Manuel Galiano Delgado en 1924, y se cree que es la representación de una mujer real.

La advocación de la Candelaria recuerda el instante de la Purificación de María, de esta manera se simboliza que la Virgen se sometió a la ley, aunque no necesita purificarse, pues su pureza continuaba intacta. La imagen fue remodelada por Dubé de Luque en 1969 y por Miñarro en 2003, siendo repuesta al culto el 13 de enero de 2004.

Al otro lado del altar talla moderna de San Juan Evangelista.
En la misma Capilla se conserva un cuadro de la Virgen de Guadalupe de Méjico , realizado en 1704 por el pintor mejicano Juan Correa.

Volviendo a la nave encontramos el último altar , de estilo neoclásico de 1815, con escultura del mismo momento de Santo Dominguito de Val, el Santo niño, mártir aragonés, patrono de los niños de Coro.








domingo, 30 de noviembre de 2008

Iglesia de San Ildefonso

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La Iglesia de San Ildefonso.- Se encuentra en la plaza de San Ildefonso, es un templo relativamente moderno, ya que su construcción data del año 1841, aunque su historia es más antigua, ya que en el lugar que hoy ocupa la parroquia se ha hallado una lápida visigoda que atestigua la fundación de un lugar para el culto cristiano. El historiador Gestoso va mas allá, afirmando tener noticias de un ara sepulcral aparecida en esta iglesia que se correspondería con época romana. Parece mas claro que los musulmanes utilizaron el antiguo lugar de culto visigodo para erigir una mezquita.

El antiguo templo, probablemente del S. XIV, fue demolido debido al deterioro de su fábrica. La nueva construcción se realiza según proyecto de Julián Barnecilla, ejecutado por el también arquitecto José Echamorro.

Templo de estilo neoclásico cuenta dos portadas, la principal dos cuerpos de altura: el inferior queda compuesto por una pareja de columnas jónicas a cada lado de la puerta, en el segundo cuerpo, se levantan tres columnas corintias a cada lado, que centran una hornacina con la imagen de San Ildefonso.

Las torres de estilo barroco presentan planta cuadrada en el primero, octogonal en el segundo y circular en el tercero; y se enmarcan entre finas columnas blancas, de orden jónico en el primer cuerpo y corintio en los dos restantes, que ayudan a reafirmar la imagen estilizada de esta fachada.


De un estilo marcadamente neoclásico es la portada lateral con gruesas columnas pareadas de orden toscano situadas a cada lado de la puerta , sobre ellas una cornisa muy volada que da paso a un segundo cuerpo que presenta en su centro una placa conmemorativa sostenida por pequeños ángeles, rematándose superiormente todo el conjunto por un sencillo frontón triangular.

La planta de la iglesia es de tres naves, con crucero y presbiterio, quedando separadas sus naves con pilares cuadrangulares a las que se adosan altas pilastras jónicas.

La nave principal y el crucero se cubren con bóvedas de cañón con lunetos, rematada con una cúpula sobre pechinas, quedando las naves laterales cubiertas por bóvedas de arista.



La Capilla Mayor queda enmarcada por un arco rebajado sostenido por columnas jónicas de mármol rojo sobre el que se sitúan tres hornacinas ocupadas por las imágenes de San Ildefonso en la central y las de San Pedro y San Pablo en los laterales. Preside este espacio un templete neoclásico realizado en jaspe con cuatro columnas que sostienen una cornisa redonda cubierta por una cúpula, obra de José Barrado de 1841, que contiene una imagen de la Inmaculada, anónimo del siglo XVIII.

En la nave de la Epístola (dcha.)

La cabecera de la Nave de la epístola, la ocupa un retablo de la Casulla de San Ildefonso del S.XVIII, que está presidido por un grupo escultórico de la imposición de la Casulla de San Ildefonso también del S.XVIII.
El grupo está formado por varias figuras: La Virgen, entregando la prenda litúrgica a San Ildelfonso, que está arrodillado recibiéndola, un ángel mancebo y varios querubines sujetando el báculo y la mitra.

Retablo de la Virgen entregando el Niño a San Cayetano.- nos encontramos ante un grupo escultórico de la Virgen entregando el Niño Jesús a San Cayetano que lo recibe de rodillas, obra anónima del S XVIII.


Retablo de Nuestra Sra. de la Soledad en su Esperanza de estilo neoclásico, fechado en el siglo XIX y se encuentra presidido por imagen titular, obra de Juan de Astorga realizada en el siglo XIX. Sobre el ático grupo de “La Sagrada Familia” en marfil




Retablo de las Dos Trinidades, junto a la pila bautismal aparece un un relieve que representa a los Dos Trinidades (Padre-Hijo-Espíritu Santo /// Jesús-María-José) obra excelente realizada en 1609 por Martínez Montañés, enmarcado en un retablo neoclásico.





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En esta misma nave, nos encontramos un altar de mármol de color, con la imagen de la Santa María Magdalena del S.XVIII y sobre una Repisa una escultura de San José con el niño Jesús en brazos también del S. XVIII

En la Nave del Evangelio (Izda.)

Retablo de la Virgen del Coral.- En la cabecera del Evangelio en un altar neoclásico de marmol, nos encontramos con una pintura de gran valor arquitectonico, sobre el muro de la antigua Iglesia, único trozo que se respetó y se conservó del antiguo edificio al erogirse el actual templo. Puede fecharse de 1375 restaurada en 1980. Su nombre de Virgen del Coral, tiene su origen en el fragmento de coral que tiene el Niño Jesús prendido en el collar.

La Virgen del Coral es una de las tres pinturas más antiguas de Sevilla, formando una trilogía junto con la de la Antigua en la Catedral y la del Rocamador de San Lorenzo.

Retablo de Jesús Cautivo altar Neoclásico con la imagen del Cristo Cautivo, obra anónima del siglo XVIII que cuenta entre las grandes devociones de los sevillanos.





















Retablo de la “Hermandad de los Sastres”, de estilo neoclásico, del siglo XIX presidido por imagen de “Ntra. Sra. de los Reyes” anónimo del siglo XVI. a los laterales tenemos las esculturas de San Fernando y San Hemenegildo tallas de Pedro Roldan de 1674.

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sábado, 29 de noviembre de 2008

La Calle Sierpes

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Llamada en otro tiempo de los Espaderos, por ser la sede de dicho gremio, hay diversas opiniones sobre la etimología del nombre de esta calle, la más popular de Sevilla y, sin duda corazón de ella, unos estiman que se titula de esta forma porque en ella vivió el caballero D. Alvaro Gil de las Sierpes, otros creen que su nombre se debe a la cabeza de una serpiente que había colgada en la puerta de un mesón, hay quien defiende provenir su nombre de un regato de
agua que serpenteaba a lo largo de la calle.

Hasta 1837, en que se traslada al exclaustrado convento del Pópulo, estuvo aquí la cárcel real, morada triste y prolongada de Miguel de Cervantes, donde concibió la más inmortal de sus obras.

En la frontera de los siglos XVI y XVll, allí conocería a la flor y nata de la picaresca sevillana de aquellos tiempos, motivo esencial de gran parte de sus novelas ejemplares.

Los toldos que aparecen en la imagen forman parte, ineludiblemente, de la arquitectura efímera de la ciudad, tan propensa a este tipo de construcción, ya en nuestros días su decadencia se hace evidente por mor de las modernas tecnologías correctoras del calor. La postal, que data de los años veinte, muestra cómo el entoldado era la forma de librar a los transeúntes, comercios y escaparates de los rigores del verano sureño.

Desde las primeras décadas del siglo pasado, ya consecuencia de los nuevos planteamientos económicos, nacidos de las desamortizaciones y de las nuevas perspectivas sociopolíticas, se hace centro económico y comercial, surgen los corrillos y tertulias bulliciosas que inundan la calle y aún podemos denotar.

No es, por lo tanto, extraño a este ambiente la leyenda que cuenta cómo aquí se comenzó a tapar las cañas de vino con lonchas de jamón, queso u otras chacinas para evitar el polvo y el agua, dando así origen a la ya universal tapa.

Las Sierpes fue el centro que poco a poco iría aglutinando una trascendental parte de la vida cultural de la ciudad, ya desde los tempranos tiempos del siglo XVI. En ello tuvo mucho que ver su estratégica situación. De entre los elementos culturales hay que señalar que impresores del talante de Geofrín, Alonso Escribano, Sánchez Reciente y sobre todo Pierres Papín, entre otros muchos, establecieron en ella sus sedes.

Fue aquí donde el médico sevillano Nicolás Monardes en el jardín de su casa cultivó el tabaco, por primera vez en el Viejo Continente. Siguiendo esta tónica podemos constatar la existencia de numerosas tertulias, como la de la botica de Illescas en las cuatro esquinas de San José, que tuvo
su vida en el siglo XVI, o la que se formó en torno a Benito Arias Montano, donde vivió sus últimos días; ya en la época contemporánea se instaló el célebre Café del Turco, de donde salió en procesión el retrato de Riego, allá por el año 1821, o la tertulia literaria del Café Universal.
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viernes, 28 de noviembre de 2008

El Postigo del Aceite

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De las trece puertas y dos postigos que tenía Sevilla hasta el siglo XIX, a decir de los cronistas, sólo nos han quedado dos ejemplos, la Puerta de la Macarena y el Postigo del Aceite, éste lo vemos en la imagen ya con la restauración que le efectuó el Conde de Barajas, cuya lápida conmemorativa conserva. En tiempos la plaza que le da acceso fue llamada de San Agustín, por ser donde estaba enclavado el hospital de su nombre, contiguo a la capillita, para uso de la nación flamenca, asimismo, fue llamada de la Carnicería de los Abades, pues en ella estuvo dicho establecimiento. En su entorno se encontraba el Alfolí de la sal.

Como en casi todas las puertas, se colocaban allí un conjunto enmarañado de efímeros puestecillos donde se vendían productos de lo más variopinto. Ahí tenemos un puesto de agua, posiblemente uno de aquellos de agua de Tomares a los que hace alusión Estébanez Calderón y esa pléyade de "curiosos impertinentes" que nos observaban detrás de sus monóculos de modelo inglés.

jueves, 27 de noviembre de 2008

la Pasarela

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La Pasarela ha pasado a ser un verdadero símbolo de Sevilla, como lo es la Torre del Oro, el Puente de Triana o la Giralda. Un símbolo de aquella Sevilla moderna e industrial que haría irrupción en los ámbitos del poder.
Su concepción de ser un acceso peatonal que salvaba el tráfico rodado, permitió establecer una portada de la feria de forma fija, la inauguración tuvo lugar en la feria del 1898, aquella noche esa verdadera torre de hierro, iluminada por 798 luces de gas y un arco voltaico en su cúpula, establecía la costumbre de asistir al encendido de las luces el primer día de feria.

Finalmente fue demolida y vendida como chatarra en 1920.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Triana

Hoy vamos a dar un paseo por unos de los barrios más típicos de Sevilla, Triana.

Triana cuenta con una marcada y propia identidad: sus calles y plazuelas, el bullicio que se nota en el ambiente, sus comercios, bares, iglesias, corrales de vecinos, sus leyendas, ... hacen de Triana uno de los Barrios más atractivos de Sevilla.

Según la mitología, la diosa Astarté que representaba el culto a la madre naturaleza, a la vida y a la fertilidad, así como la exaltación del amor y los placeres carnales, huyendo de la persecución amorosa de Hércules vino a refugiarse en la orilla occidental del Guadalquivir fundando Triana.

El nombre de este barrio es de origen dudoso, ya que tradicionalmente, se vinculó a su pasado como colonia romana fundada por Trajano, el emperador romano nacido en Itálica, Trajana-Triana. Otros creen que su nombre proviene de una fórmula de compromiso entre los celtíberos y los romanos, Tri, tres del romano y Ana, río, de origen celtíbero, ya que por esa zona el río se dividía en tres.

De posible fundación tartésica ya que tuvo en tiempos de los romanos una considerable producción alfarera, oficio que aún perdura. Alfareras fueron santa Justa y Tufina, mártires cristianas, y alfarera fué Rumaiquiya, a la que Almutamid hiciera reina de la Sevilla musulmana. No se podía denominar barrio, porque no estaba estructurado como tal, la gente solo iba a Triana a trabajar, cogían el barco para cruzar el río y una vez terminada la jornada laboral (todo el día) se volvían a Sevilla.

Los musulmanes construyen en 1171 el puente de barcas que enlazó de forma permanente la plaza del Altozano con Sevilla, en 1629 se planteó la necesidad de realizar un puente sólido, pero no se llevó a efecto, porque el dinero destinado a tal menester desaparece, y no es hasta 1852 cuando se construiría el primer puente de sólido de la ciudad, bajo el proyecto de los franceses Steinacher y Bennetot, llamado Puente de Isabel II, conocido popularmente como el Puente de Triana, con la construcción de este puente, el barrio vá perdiendo su esencia al tener más mezcla con Sevilla.

Triana siempre fué marinera, una actividad que se ha conservado hasta mitad de los años 60, en Triana se reclutaron y formaron las tripulaciones para América y se aprovisionaron los barcos, como el de Magallanes y Elcano en 1519 que dio la primera vuelta al mundo volviendo a Triana (al puerto de las Mulas) en 1522, yendo Elcano y los suyos a orar a la Virgen de la Victoria, entonces en el convento de los Remedios, hoy en la iglesia de Santa Ana. Se estableció en Triana La universidad de Mareantes (Casa de las Columnas).

Fernando III, crea con sede en la Magdalena la congregación de Navegantes en 1248, posteriormente se llamó agrupación de Navegantes o Mareantes, en el S XVI se construye el La Casa de las Columnas en triana, era un hospital, asilo, preparación marina, y en el s. XVIII se traslada a San Telmo.

Tambien ha contado con otras notables industrias como las almonas de jabón del Duque de Alcalá, que fueron durante los S.XVI y XVII, las mayores fábricas de jabón el mundo, podemos ver una cerámica en la c/ Castilla 24, o la empresa aerónautica Hispano-Aviación, antigua fábrica española de aviones de combate ubicada en el corazón de San Jacinto, desarrolló su actividad de 1939 a 1972. También contó con una fabrica de explosivos, según nos relata el escritor Don Antonio Morgado en su libro Historias de Sevilla:

"Explosión en los molinos de pólvora de Triana el 18 de mayo de 1579 “Estuvieron las casas donde esta pólvora se hace dentro de la misma Triana, por la vanda del Guadalquivir, casi frente a la Torre del Oro, hasta el dicho día, mes y año, cuando se emprendió de fuego toda la pólvora que en ellas había, y volándolas con más de otros treinta pares de casas en su acera, y alrededor, se vido estremecer, y sacudirse toda Sevilla, aun con estar el río Guadalquivir en el intermedio. Como yo soy buen testigo, que estando comiendo a mediodía en la Collación de San Bartolomé sentí que tembló toda la casa, y se me hinchó de tierra toda la mesa”

Nosotros nos adentraremos en Triana cruzando el Puente de Triana, lo primero que nos encontramos es la Capilla del Carmen, fue construida en 1928, obra del arquitecto Aníbal González, muestra de la arquitectura regionalista de principios de siglo.

El edifico de ladrillo visto y cerámica trianera se compone de dos cuerpos, la propia capilla y un campanario de planta octogonal, que recuerdan la forma de un "mechero" de yesca por lo que se le da esa denominación popularmente. En los azulejos de la cúpula de la capilla se representa el escudo del Carmen. La capilla se remata con un templete en el que se encuentran Santa Justa y Rufina y la Giralda. La puerta de la capilla es de reja acristalada, lo que permite el culto de forma permanente.

Según cuenta la leyenda, en este lugar en el S.XVIII se encontró un cuadro de la Virgen del Carmen, y en su honor se levantó la capilla.

Llegaremos a la plaza del Altozano, en este lugar, el emperador Marroquí Abd el Mumen en 1171 mandó edificar el "Castillo de Triana", que aumentó la seguridad de un arrabal sin defensa, pero le impidió al barrio su expansión natural.

Este castillo, llamado de San Jorge tras la reconquista, fue el encargado de la custodia del puente y fortaleza para la ciudad hasta que en 1487 se convirtió en prisión inquisitorial. En 1787 se derrivó parte del castillo, se elevó el terreno a la altura de la inundación de 1784. y se edificó la Plaza del Altozano.


Partiremos hacia la C/ Castilla, hasta llegar al callejón de la Inquisición, aqui podemos ver un azulejo que nos indica hasta dondel legó la subida del agua en la inundación del 1784, también nos encontramos con una escultura que rinde homenaje a la ceramica trianera.

Nos adentramos en el callejón de la inquisición y llegaremos a la orilla del rio, desde donde contemplaremos el lugar que ocupaba el Castillo de San Jorge, cárcel y sede de la inquisición. Afectado el castillo por el continuo abandono y sucesivas crecidas del Guadalquivir, en 1823 se instala en su solar el mercado, popularmente conocido como Plaza de Abastos. Con motivo de la exposición de 1992 y con el objetivo de modernizar el citado mercado, éste se demolió, saliendo a la luz los restos del castillo y de un cementerio almohade. Si entramos en el mercado de abasto, podemos ver los restos de la cárcel, se ha detectado que había 26 celdas y una sala para las autoridades.

Se han encontrado tambien restos musulmanes, lo que nos confirma la construcción del castillo de origen árabe.

Los juicios de la Inquisición se celebraban el la plaza de San Francisco, aquí no obstante, se llevaban a cabo algunos juicios rápidos. Cuando alguien era acusado, los inquisidores mantenían en secreto al acusador, por lo cual, la ciudad se convierte en delatora, se acusaban unos a otros simplemente porque no se llevaban bien. La inquisición detenian a las personas, le requisaban sus bienes, eran juzgados y casi siempre condenados, en muy raras ocasiones de libraban.

Pablo Olavide, fué juzgado por la inquisición, motivo por el cual, hulló a Francia.

La Inquisición española, tuvo muy mala fama, principalmente creada por los ingleses, cuando existe documentación escrita, que la inquisición inglesa fue mucho peor que la española, pero la española duró más que ninguna.

Seguimos hacia la izquierda, (si nos ponemos de cara al rio) y hacemos una parada en un edificio que parece tener una pequeña plaza delante (no es tal), en este lugar, estaban las "Reales Almonas" (que yá antes mencionamos).



Nos volvemos a la c/ San Jorge, en el num. 31 tenemos Cerámicas Santa Ana, casa fundada en 1870, ha sido y es la fabrica de cerámica por antonomasia de Triana, lo más importante son los dos azulejos del balcón, los azulejos de la fachada que son de los años 40, lo podemos comprobar, por el nombre de Ceramica Santa Ana, grabado en ella, no se llamó así hasta esa fecha.

Azulejo de la fachada

Continuamos nuestro recorrido por la calle Antillano Campos hasta la calle Alfarería, esquina donde confluyen 4 calles, r¡en la pared podemos ver el azulejo con el nombre de "cuatro cantillos"

Continuamos por la calle Alfarería y en el num 21 podemos ver la fabrica de "Ceramica Montalban". En el siglo XIX Don Manuel García Montalván, heredando la tradición ceramista familiar, crea la fábrica llamada Ntra. Sra. de la O.

Su técnica renacentista y sus renombrados azulejos le hacen participar en numerosas exposiciones universales como la de París en el año de 1878. Siendo premiado en todas ellas en reconocimiento de su labor.

La casa contigua fue diseñada por Juan Talavera y Heredia en 1927, de estilo regionalista con magnifica azulejeria.










Detalle del techo



Seguimos nuesta ruta hacia la c/ San Jacinto buscando la calle Valladares, en esta placita, vemos un monumento a la Virgen del Rocío del año 1997 por los 25 años de la Hermandad.









En la C/ San Jacinto, en el num. 41 Visitaremos la Capilla de Nuestra Señora de la Estrella que fue construida en los años 60 del siglo XX, bajo las órdenes del arquitecto Antonio Delgado Roig. La Hermandad de Nuestra Señora de la Estrella aprobó sus reglas en 1566, fusionándose en el siglo XVII con la de San Francisco de Paula y con la de las Penas.

Está situada en el corazón de Triana y fue bendecida en 1976 por el cardenal Bueno Monreal.



A continuación en el num. 47 de esta misma calle, entraremos en la Iglesia de San Jacinto construida en el siglo XVIII.

La orden de Predicadores Dominicanos, tenían su sede en San Lázaro, sitio poco apropiado y muy alejado de la ciudad originó que se trasladaran en 1679 a una antigua ermita de un antiguo convento de la Candelaria de Triana. Sobre dicha ermita construyen una iglesia que se derrumbó en 1730, fue entonces cuando se construyó la actual, que tras problemas en su edificación, fue inaugurada a finales de 1775.

La Iglesia, situada en el barrio de Triana es obra de Matías de Figueroa que las dirigió hasta 1740, fecha en la que las abandonó. En 1742 se hundió una de las bóvedas y en 1774 la Comunidad manifestó al Cabildo eclesiástico haberse acabado la obra.

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